malvibroso inc.  


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   sábado, agosto 16, 2003
HE VUELTO DE DE DONDE LA MUERTE
(A la sorda le caí gordo)

Siendo 16 de agosto de 2003, despúes de un periodo (menstrual, de resesión, o de periódico) malvibroso inc. vueve a las andadas con ese toque picosito que gusta a propios y extraños ya que la pequeña secuencia que se presentó aquí se ha pasado a un blog nuevo para que lo visiten sangre en las manos donde se continuará con las peripecias del Cristos y D por el extraño mundo de sepa la verga. De cualquier modo en la sección de links de no debes ver de malvibroso inc. se encuentra dicho link para entrar.


Pasando a otra cosa, quiero hacer público el cumpleaños- suicidio fallido de i-sic el 7 de Agosto, así que desde mi humilde morada te mando las mañanitas tocadas por los caminantes en cumbia a las 5 de la mañana para que realmente sean unas cagantes mañanitas barrenadoras de oídos.
Mañana escribo algo



   jueves, agosto 14, 2003
calando nuevo link


   martes, agosto 12, 2003
prueba de acentos

á é í ó ú





   lunes, agosto 11, 2003
6 clavos clavados en mi mano
(Filo de navaja...mi dulce compañía?)

Después de estar entre lodo y sangre del último ataque de luces insanas, el Cristos y yo empezamos a caminar, no hay camino, así que seguimos a la estrella del norte, tal vez podamos hallar algo que comer. Caminamos por no se cuanto tiempo, mudos, con la cabeza hacia abajo, de hecho vi que tengo una manera muy curiosa de caminar, con los pies abiertos, como un pingüino, nuestras voces se evitaban, tal vez por el miedo a tratar lo sucedido, he aprendido una cosa, no debo ver en línea recta, debo observar y pensar que lo que es inmóvil es más peligroso,ya que siento que me acecha y si estoy descuidado viendo hacia enfrente, puede brincar.

Paramos un rato en una casucha abandonada, ¡Mierda, ojalá y halla café, muero por uno, le comenté al Cristos y comenzamos a buscar, hallamos un bote con un poco, al menos para pasar un momento y sentir ese amargo sabor como cuando se tiene de frente a la triste realidad inmensa, burlona y yo inerme, harto de algo que no existe todavía.
Al husmear en la casa, encontré una vieja foto, se me hacía algo conocida, estaba algo vieja por el tiempo y por el moho, ya que la encontré debajo atorada en el suelo, me agacho a mirarla y de cuclillas la observo, absorto me quedo pensando, una imágen me venía la memoria, un vago recuerdo o algo así, un sentimiento de que yo sabía de lo conocía; una foto de tres niños, iguales, pero cambiaban los ojos de los tres, uno los tiene cerrados, tiene la mano izquiera hacia el frente el segundo mira hacia arriba, como si esperara algo, tiene la mano izquierda volteada hacia el cielo, sangra, el otro mira al frente, como con odio, o dolor de algo, está lastimado de una de sus manos, las tiene a los costados, también sangra de la izquierda.Me hace pensar, y ver mi mano izquierda, ya estoy recordando, los puntos de cicatríz en mi palma me empiezan a recordar la memoria, pero es algo muy lejano, son 6 puntos, formando un hexágono, mi mano empieza a temblar, las viejas heridas comienzan a abrirse, ya recuerdo, ¡6 clavos clavados en mi mano! ¡Mierda no de nuevo! Ese sentimiento, esperaba no volver a sentirlo nunca es el miedo hecho materia, es sentir como corre por mi espalda, corre sin parar, llega a mi nuca y la vuelve tán pesada, hinchada, llega a mi cerebro y mis dientes solo pueden chocar entre sí; empíezo a quedarme sin aliento, ahora no estoy solo, el Cristos me puede ayudar, de el poco aliento que me quedaba grité su nombre; es el sonido que el terror emite al querer ser escuchado, el mismo que alguna vez me besó los labios, el mismo que enterré y lo ví morir, Grito su nombre y el responde, ¿dónde estás me grita?, levanto la cara y siento el frío de una navaja en el cuello, me recorre el mentón, sutílmente, como seda, estoy inmóvil. Escucho los gritos del Cristos, ¡Sueltalo hija de la chingada! ¡Te estoy apuntando a la puta cabeza y ni no lo sueltas te la vuelo a la verga! No puedo ver quien tiene la navaja en la mano, a lo que grita este wey, es una mujer, solo veo la mano y el brillo platinado de la navaja. Silencio. De nuevo los gritos del Cristos ¡Te estoy hablando pendeja, dejalo en paz! Risa de mujer, risa de mujer, ¿hace cuánto no escuchaba risa de mujer? no lo sé y no quiero averiguarlo...